Ignacio María de Allende vio la primera luz el 21 de enero de 1779 en
San Miguel el Grande, Guanajuato (posteriormente llamado San Miguel de
Allende en su honor). Hizo sus estudios en el Colegio de San Francisco
de Sales en su ciudad natal y, a los 27 años, fue nombrado capitán del
Regimiento de Caballería de la Reina. Formó parte de la fallida
conspiración de Valladolid de 1809 y más tarde, al planear un
levantamiento en diciembre de 1810, obtuvo la colaboración del cura
Miguel Hidalgo. La conspiración, sin embargo, fue denunciada, e Hidalgo
decidió iniciar la rebelión en la madrugada del 16 de septiembre.
Allende
fungió como lugarteniente de Hidalgo en lo político y lo militar;
organizó las tropas insurgentes y obtuvo una serie de victorias que
culminaron con la batalla del monte de las Cruces. Inflamado por el
éxito pretendió atacar la ciudad de México, pero Hidalgo lo obligó a
replegarse hacia Aculco. Fue derrotado ahí y en Guanajuato. Tras la
destitución del religioso como jefe militar, se puso al frente de la
rebelión con José María Michelena. No obstante, pronto se vio obligado a
huir hacia los Estados Unidos. Capturado en Acatita de Baján, Coahuila,
Allende murió ejecutado en Chihuahua el 26 de junio de 1811.
Decapitado, su cabeza se exhibió durante diez años en la alhóndiga de
Granaditas en Guanajuato.
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